DEL AUTOR....
Hace años, cuando comencé a trabajar como masajista, llegó a mi consulta una persona que me dijo que le habían diagnosticado fibromialgia. Me contó los dolores que sufría y, en ese momento, sentí la necesidad de investigar y entender qué había detrás de esa condición. Quería saber cómo podía ayudar, cómo podía aliviar su dolor. Pronto descubrí algo que me sorprendió: la fibromialgia no tiene una causa aparente. Puede aparecer a cualquier edad, en cualquier momento de la vida… y lo más duro: no tiene cura. También me llamó la atención que afectara mayoritariamente a mujeres, siendo los casos en hombres mucho menos frecuentes. En aquel tiempo, solo podía ofrecer lo que conocía: masaje tradicional, shiatsu, tailandés, deportivo y otras técnicas que había practicado durante años. Con el tiempo, mi camino profesional me llevó hacia algo distinto: la práctica del masaje tántrico. Y ahí cambió todo. Empecé a atender nuevamente a personas con fibromialgia, pero ahora podía ofrecerles algo más. Una técnica que no dependía solo de mí, sino que invitaba a la persona a participar activamente, a trabajar su interior al mismo tiempo que su cuerpo.
Sabemos que los picos de dolor suelen estar vinculados a los estados emocionales, además de otros factores. Lo que la medicina llama “psicosomático” no significa que el dolor no sea real. Lo es, y mucho! Yo no hablo de enfermedad, sino de una condición crónica influida por hor- monas, emociones, genética, hábitos de alimentación, estrés y otros elementos que la ciencia aún no logra explicar del todo. Pero hay algo de lo que sí estoy seguro: lo emocional es un desencadenante poderoso. Por eso, el apoyo y la comprensión de quienes nos rodean —pareja, familia, amigos— es vital para mejorar. No existe una cura definitiva, pero sí he leído y escuchado testimonios de personas que han reducido notablemente sus episodios de dolor. Creo que la clave está en una terapia complementaria más humana, que observe qué provoca el dolor en cada persona, en qué parte del cuerpo y con qué intensidad. A veces es angustia, miedo, culpa, resentimiento, odio… O experiencias más profundas: un abandono, un trauma, etc. El masaje tántrico, o “tacto consciente”, es una herramienta empática y amorosa que favorece la liberación de sustancias químicas en el organismo y produce cambios positivos en el ánimo.
No es fácil pedir paciencia cuando el dolor apremia, pero la constancia siempre deja resultados. A lo largo de los años, he visto mejoras importantes. En algunos casos, temporales; en otros, sostenidas. La fibromialgia puede permanecer dormida y reaparecer de pronto. El reto es aprender a manejarla para que no sea ella quien nos maneje. Por eso, la supervisión médica es indispensable. Aprender a gestionar las emociones es parte del tratamiento. Aunque la ciencia no sabe por qué afecta a unas personas y a otras no, creo que lo hormonal es clave. Hormonas como el cortisol, la dopamina, la serotonina, la oxitocina, la adrenalina, los estrógenos o la testosterona forman parte de este delicado equilibrio. En las mujeres —las más afectadas—, los estrógenos quizá tengan un peso especial debido a los cambios cíclicos mensuales. Hormonas y emociones se retroalimentan, y ahí debemos poner toda nuestra atención. Cualquier práctica que alivie el dolor y acaricie el alma mejora nuestra calidad de vida. Por eso, este trabajo está dirigido tanto a quienes conviven con la fibromialgia como a terapeutas y masajistas que busquen nuevos recursos.
Mi objetivo es sumar experiencias y herramientas para afrontar los momentos más difíciles. He comprobado que las personas que padecen esta condicion han desarrollado un valor extra de la vida, un conocimiento y vision de las cosas desde una optica elevada . La lucha de convivir con dolor las lleva a no perder el tiempo en asuntos sin importancia, ni distraerse con cosas superfluas ,malgastar energía en trivialidades, ni mucho menos invertir esfuerzo en lo irrelevante ni en discusiones o peleas. Una condicion de esta caracteristica te lleva a rendirte ante tu ego, para ser mas paciente, mas empatico, y mas amoroso con tu familia o amigos, porque todo lo demas pasa a ser superfluo. Tambien observé que cuando tienen dias con menos dolor disfrutan a pleno el aqui y el ahora, lo que los hace estar mas cerca de su verdadera escencia y de una vida mas plena. “Y recuerden que nadie puede ayudar a otro si este no desea ser ayudado. Por eso agradezco profundamente a las personas que colaboraron en la creación de este libro. Ellas, que viven con esta condición, me confiaron su historia personal en cada sesión, con honestidad y entrega, ayudándome a comprender mejor no solo su estado físico, sino también su mundo emocional.” La unica manera de encontrar nuevos recursos es explorarnos a nosotros mismos, un viaje que nunca temina pero que mejora mucho el camino. La experiencia plena del tacto tántrico lo obtendrás desde la práctica.. Victor Oscar Lucero